Partiendo de la base de que hasta la fecha no existe una definición oficial que acote lo que se entiende por desperdicio alimentario, podemos distinguir dos grandes aspectos de este problema; por un lado la pérdida de alimentos, que hace referencia a alimentos que hay que desechar a causa de un funcionamiento ineficiente de las cadenas de suministro, y por otro, el desperdicio alimentario propiamente dicho, que se produce cuando el producto ya está listo para el consumo, pero es finalmente desechado. Las causas de este desperdicio tienen relación tanto con una inadecuada gestión y manipulación de los alimentos, como con malos hábitos de compra y consumo por parte de los consumidores.
El desperdicio de alimentos en cifras
Según el último informe de la Comisión Europea, se estima que cada año se desaprovechan en todo el mundo más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, los que implica 1/3 de la producción mundial de alimentos. De estos 1.300 millones de toneladas desechadas, 89 millones son producidos por países miembros de la Unión Europea. Nuestro país ocupa el séptimo lugar en cuanto a desperdicio de alimentos, con un total de 7,7 millones de toneladas al año. Estas cifras indican que la media de alimentos desperdiciados es de 179 kilos por habitante.