Claves en establecimientos e industria alimentaria para evitar microorganismos patógenos en alimentos, como el norovirus
La prevalencia de microorganismos patógenos en alimentos, tales como los virus entéricos, Salmonella spp, Listeria monocytogenes o el Campylobacter spp, así como los nuevos estilos de vida y nuevas preferencias en el consumo, son los principales retos en seguridad alimentaria, desde el punto de vista microbiológico.
Aproximadamente el 50% de las alertas que se registran anualmente en el RASFF son de origen biológico. El mayor riesgo para la salud pública proviene de los peligros derivados de la contaminación microbiológica de los alimentos, incluyendo una inadecuada manipulación de estos.
En concreto, los norovirus, son uno de los principales tipos de virus entéricos causantes de enfermedades transmitidas por alimentos contaminados, éstos se pueden transmitir rápidamente de persona a persona en lugares cerrados y concurridos. Pueden ser la causa principal de gastroenteritis adquirida en restaurantes y lugares donde se sirve comida si los alimentos están contaminados, pudiendo transmitirse no solo por la ingesta de alimentos y aguas contaminadas sino por el contacto con superficies que hayan sido expuestas a estos virus.
En el caso de que la infección provenga de alimentos, los que más frecuentemente están vinculados a brotes por norovirus incluyen verduras frescas de hojas verdes (como la lechuga), frutos tipo bayas (frambuesas, arándanos, fresas), moluscos vivos (ostras, mejillones, almejas) y agua embotellada de manantial, expuestos a contaminación fecal (aguas residuales, abonos, etc.), siendo éste el origen principal de estos virus. Sin embargo, cualquier alimento que se sirve crudo o que se manipula inadecuadamente puede contaminarse por norovirus, bien sea por el contacto directo con un alimento contaminado o por la falta de higiene del lugar o del personal que manipula los alimentos apunta Sonia Marco, experta en seguridad alimentaria de AINIA.
El aseguramiento de la seguridad alimentaria ha derivado en que diversas autoridades públicas y agencias de control estén llevando a cabo acciones encaminadas a la identificación, el análisis y el control de riesgos relativos a la presencia de sustancias indeseadas en alimentos.